28.1.11

¿Qué es el análisis de sangre?

Los análisis de sangre se usan como rutina para ayudar al diagnóstico de enfermedades o como control de salud. Mediante los análisis se puede detectar la presencia de muchas enfermedades habituales y frecuentes como pueden ser la anemia, la diabetes, infecciones, pero también pueden dar a conocer otras menos frecuentes y más graves como la leucemia o otros tipos de cáncer.

Los análisis de sangre realizados más frecuentemente son el hemograma, la bioquímica, la coagulación, las serologías, hormonas y el proteinograma. Cada uno de estos análisis se guarda en un bote diferente, con unos conservantes distintos. De ahí que la sangre se va metiendo en frascos con tapones de diferente color.

Es necesario que el paciente esté en ayunas al menos ocho horas antes de la realización de estas pruebas. Es especialmente importante para determinaciones como el azúcar, el colesterol y los triglicéridos. Si se toma algún alimento o bebidas que no sea agua los datos podrán alterarse y será difícil saber si son resultado de lo que se ha tomado o de una enfermedad.

¿Qué es el análisis de sangre?
Conocer la composición del cuerpo humano resulta de gran utilidad a la hora del diagnóstico de las diferentes enfermedades. Para ello no hay más remedio, hoy por hoy, que tomar un trozo y analizarlo.

Pero claro, si se nos fueran cortando trozos para analizarlos, al cabo de unos años terminaríamos llenos de remiendos.

Aunque pueda resultar curioso, la sangre es un tejido como la piel o la superficie del estómago, sólo que tiene la característica peculiar de ser líquido. Tiene, como los demás tejidos, un conjunto de células, agua y gran cantidad de sustancias disueltas en diferentes proporciones.

El hecho de que sea tan fácil de obtener y que la pérdida de las pequeñas cantidades requeridas para hacer los análisis se reponga automáticamente con tanta facilidad, hacen de ella la parte de nuestro cuerpo más adecuada para conocer la composición del organismo.

Además contiene unas células que, procedentes de la médula ósea, tienen unas funciones muy importantes: los glóbulos rojos o hematíes transportan el oxígeno desde los pulmones a los tejidos, los glóbulos blancos o leucocitos nos defienden contra las infecciones y la aparición espontánea de tumores, y las plaquetas taponan las pequeñas rupturas que se puedan producir en los vasos.

Conocer también su número y características resulta muy interesante para el diagnóstico de diferentes enfermedades.

¿Cómo se realiza?
Habitualmente se obtiene una muestra de sangre extraída de una vena del brazo. Como la sangre que circula por las venas va en dirección al corazón, se pone un torniquete que impide su paso, con lo que las venas que quedan por debajo se hinchan y es más fácil introducir en ellas una aguja.

Para algunas pruebas especiales, se obtiene la sangre de una arteria en vez de una vena, por ejemplo en una muñeca.

La sangre obtenida se introduce dentro de varios tubos, muchas veces con tapones de diferentes colores. Cada color representa un aditivo diferente al que se añade la sangre y sirven para conservar la muestra en las mejores condiciones para la realización de cada prueba: los aditivos para diferentes pruebas no son los mismos y la forma de etiquetar para qué vale cada tubo es en función del color de su tapón.


¿Requiere alguna preparación especial por parte del paciente?
Para algunas pruebas sí y para otras no. Por ejemplo, la mayor información que se obtiene del resultado de la glucosa es cuando el paciente está en ayunas, porque la toma de alimentos hace que se absorba por el intestino y aumenten sus niveles en sangre transitoriamente.

Para evitar que alguien se pueda confundir y haya que repetir la extracción, se suele pedir rutinariamente a los pacientes que acudan en ayunas a hacerse el análisis. Sin embargo no se sorprenda si algún día acude a urgencias y le hacen un análisis sin tener en cuenta cuánto tiempo ha pasado desde que comió: para el hemograma, la gasometría y la coagulación, por ejemplo, no influye.

Para qué sirve
El análisis de sangre se divide en una serie de pruebas: hemograma, coagulación, bioquímica y gasometría. En algunos casos especiales se realizan también otras pruebas (sobrecarga oral de glucosa en embarazadas, absorción de D-xilosa para el estudio de la malabsorción, citometría de flujo, etc.).

Vamos a repasar la utilidad de las pruebas que con mayor frecuencia se hacen en los análisis.

El hemograma
La muestra para la realización del hemograma se extrae habitualmente en tubos que llevan un aditivo llamado EDTA que impide que la sangre se coagule (suelen tener tapón de color morado). Esta prueba sirve para el recuento de la cantidad y las propiedades de los llamados "elementos formes de la sangre", es decir, glóbulos rojos (o hematíes), glóbulos blancos (o leucocitos) y plaquetas.

De los glóbulos rojos se mide:

* Número por unidad de volumen de sangre (a veces se expresa con sus siglas inglesas RBC).
* Hematocrito (Hct): Porcentaje del volumen que ocupan los hematíes sobre el volumen total de sangre.
* Cantidad de Hemoglobina por unidad de volumen de sangre (HGB). Cuando su resultado es menor de lo normal se dice que se tiene anemia.(ver documento relacionado)
* Volumen corpuscular medio (VCM ó MCV): la media de volumen que tienen los hematíes.
* Hemoglobina corpuscular media (HCM ó MCH): la media de cantidad de hemoglobina que tiene cada hematíe.
* Concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM ó MCHC): la media de cantidad de hemoglobina por unidad de volumen de hematíes.
* Distribución de volumen (RDW): Mide si existen grandes diferencias de tamaño entre unos hematíes y otros.



De los leucocitos se mide:

* Número total por unidad de volumen de sangre (generalmente abreviado como LEU).
* El número de cada uno de sus tipos. Se suelen expresar de 2 maneras: como porcentaje sobre el número de leucocitos totales o como número total por unidad de volumen de sangre (esta última forma de expresión es la que debe tenerse en cuenta, el porcentaje sobre el total de leucocitos es anecdótico):
o Neutrófilos. A veces aparecen divididos en cayados (neutrófilos jóvenes, presentes por ejemplo en infecciones bacterianas agudas) y segmentados (neutrófilos maduros).
o Linfocitos.
o Monocitos.
o Eosinófilos.
o Basófilos.

En algunos métodos automatizados de medición se cuentan otras células que la máquina no es capaz de catalogar, como las LUC. Cuando su número es significativo requiere el recuento manual por personal especializado usando un microscopio.

De las plaquetas se mide:

* Su número total por unidad de volumen de sangre (PLQ ó PLA).
* Plaquetocrito: Porcentaje del volumen de plaquetas sobre el volumen total de sangre. Es un dato de poco valor.
* El volumen plaquetar medio (VPM ó MVP): la media del volumen de las plaquetas.
* Distribución de volumen (PDW): Mide si existen grandes diferencias de tamaño entre unas plaquetas y otras.

Además de estos resultados numéricos se obtiene una serie de gráficas sobre las características de los elementos formes. Éstas son habitualmente revisadas por el personal del laboratorio en caso de alteraciones en las cifras y muchas veces, sin no hay nada significativo, no aparecen en los informes impresos.

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